Kava y el estrés de los viajes

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Un viaje que debía ser una escapada de la rutina diaria a veces empieza con el corazón acelerado en la cola de facturación. La tensión previa al viaje es lo bastante común como para contar con su propia literatura científica: el miedo a volar, o aviofobia, afecta a un porcentaje que va de unos pocos puntos hasta el cuarenta por ciento de la población en países occidentales, según distintas estimaciones, dependiendo de la definición utilizada y de cómo se mida. Algunas personas lo viven como un nerviosismo leve, mientras que otras renuncian a volar por completo o solo vuelan cuando no les queda otra opción.

De dónde viene el miedo a volar

Los investigadores describen el miedo a volar como un fenómeno variado, que va desde un nerviosismo leve hasta una fobia específica plenamente desarrollada o un trastorno de pánico. Los síntomas incluyen taquicardia, tensión muscular, sudoración, dificultad para respirar, náuseas y mareos, todos ellos típicos de la respuesta de estrés general del cuerpo. Resulta interesante que la observación a largo plazo de los pasajeros muestra que el nivel de ansiedad ante el vuelo en la población no es constante a lo largo del tiempo: un estudio con pasajeros aéreos noruegos que comparó datos de 1986 y 2015 encontró que, pese a las diferencias metodológicas, hoy en día la gente declara un miedo a volar significativamente menor que hace tres décadas, aunque el fenómeno sigue afectando a una parte considerable de la población, más a menudo a mujeres que a hombres. La ansiedad más intensa la desencadenan las turbulencias, los ruidos desconocidos del motor y las asociaciones con la amenaza del terrorismo.

Las formas clásicas de afrontar esta tensión son el alcohol o los sedantes tomados según necesidad antes de un vuelo. Ambas estrategias tienen inconvenientes claros: el alcohol, combinado con la baja presión de cabina y la deshidratación, agrava la fatiga y los problemas de concentración, mientras que las benzodiacepinas, aunque eficaces, conllevan un riesgo de sedación excesiva y dependencia con el uso frecuente. Esta es una de las razones por las que algunas personas buscan alternativas que actúen de forma más suave sobre el sistema nervioso sin embotar la atención.

Qué se sabe del kava en el contexto de la ansiedad

El kava, una bebida elaborada con la raíz de Piper methysticum, lleva tiempo atrayendo el interés científico precisamente por su supuesto efecto ansiolítico. La primera revisión sistemática y metaanálisis de ensayos clínicos, publicada en 2000 en el Journal of Clinical Psychopharmacology, abarcó ensayos aleatorizados y controlados con placebo que usaban extractos estandarizados de kava. Las conclusiones de los autores fueron cautelosas: el kava resultó más eficaz que el placebo para reducir los síntomas de ansiedad medidos con la escala de Hamilton, pero el tamaño del efecto era pequeño y la evidencia se basaba en muestras relativamente reducidas. Dicho de otro modo, el efecto es real pero no espectacular, y se refiere al uso ocasional y a corto plazo de preparados estandarizados, no a una infusión casera tomada en cualquier cantidad.

El mecanismo que se cree que explica este efecto implica al sistema GABA, el principal sistema de neurotransmisores inhibidores del cerebro, que es también la diana de los medicamentos ansiolíticos de la clase de las benzodiacepinas. Esta sigue siendo un área de investigación activa, y los estudios de imagen más recientes apenas empiezan a mostrar exactamente cómo afectan las kavalactonas a la actividad del GABA en la corteza cerebral de las personas con trastornos de ansiedad. Puedes leer más sobre cómo funcionan las kavalactonas en otro artículo de kava.fyi, y sobre el propio sistema GABA en el contexto del kava en kava y GABA.

Entornos nuevos y otras fuentes de tensión durante el viaje

El vuelo en sí es solo una parte del estrés del viaje. Alojarse en un país desconocido, la barrera del idioma, normas culturales diferentes o trámites administrativos poco habituales también generan carga psicológica, aunque esto resulta más difícil de medir que el miedo a volar y es menos a menudo objeto de investigación clínica específica. De igual modo, las preocupaciones de salud ligadas a un viaje, por ejemplo a países tropicales, entran dentro de la categoría más amplia del estrés anticipatorio, es decir, la tensión que surge antes del propio acontecimiento, simplemente por anticiparlo.

En este contexto conviene mantener la cautela ante afirmaciones que no tienen una base directa en la investigación: no existen publicaciones científicas que evalúen el kava específicamente en relación con volar, con estancias en el extranjero o con las vacunas de viaje. Lo que sí puede afirmarse a partir de los datos disponibles es que el kava muestra un efecto ansiolítico general con el uso a corto plazo, y sus partidarios recurren a él con gusto precisamente en situaciones de tensión elevada, incluidas las relacionadas con los viajes.

Lo que el kava no hace

El kava no es una cura para la fobia a volar ni para los trastornos de ansiedad, y no sustituye a la terapia cognitivo-conductual, que sigue siendo el tratamiento con la eficacia mejor documentada para la aviofobia. Tampoco debería combinarse con alcohol ni con medicamentos que se metabolizan en el hígado, incluidos sedantes y antidepresivos: ambas combinaciones cargan al mismo órgano y pueden aumentar el riesgo de efectos adversos. Si el miedo a viajar es lo bastante intenso como para limitar el funcionamiento cotidiano, conviene consultar a un especialista en lugar de buscar la solución únicamente en suplementos vegetales. También conviene recordar que los estudios disponibles se refieren a extractos farmacéuticos estandarizados y no a una infusión preparada de forma tradicional, por lo que aplicar los resultados directamente a una taza tomada en la sala de embarque de un aeropuerto exige cautela.

También conviene tener en cuenta el contexto legal: en Polonia, el kava está clasificado como sustancia de diseño y su venta como alimento está prohibida en virtud de un reglamento del Ministerio de Sanidad; en Alemania solo está disponible con receta; y en la Unión Europea no cuenta formalmente con el estatus de alimento nuevo (novel food). Cualquiera que planee viajar con kava, o viajar para comprarlo, debería tener esto en cuenta antes de meterlo en el equipaje.

Relajación consciente en lugar de recurrir automáticamente a una sustancia

Tanto si recurres al kava como a otro método relajante, el propio cambio de hábito, es decir, sustituir otra bebida en el bar del hotel por algo que no nubla la claridad mental, encaja en la tendencia más amplia de un enfoque consciente hacia el alcohol conocido como sober curious. Si este fenómeno te interesa en un sentido más amplio, lee nuestro artículo sobre cómo se compara el kava con los intoxicantes clásicos: el kava como alternativa al alcohol. Ahora bien, antes de llevarte el kava de viaje, revisa también lo básico sobre cómo preparar la infusión, porque la forma de prepararla influye de verdad en si notas algún efecto: cómo preparar el kava.

Fuentes

  1. Pittler MH, Ernst E. Efficacy of kava extract for treating anxiety: systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Psychopharmacology, 2000
  2. Flight Anxiety Reported from 1986 to 2015. Aerospace Medicine and Human Performance, 2019